Al Arbol desconocido

Punta de lanza tu copa,
solo mueve la brisa tu sigilo
y el silencio te habla y se agolpa
por ese tu cuerpo dormido.

El río te besa y te toca
y el sol en tí se ha prendido,
la luna que juega ya loca
por ese tu verde vestido.

Medita tu ser en la loma
y siembra en el llano un quejido,
se queda tu vida ya sola
orando en valles de armiño.

Los ecos alegres de alondra
a veces jugaron contigo
y en vuelo mil mariposas
mancharon tu ser de amarillo.

Árbol nacido entre rocas,
tu tronco en verde tejido,
apacible tu vida se agosta
y nunca serás conocido.

A. Albarrán