Zamora

Psss!, !callad, silencio!
que en el regazo de Castilla
sueña mi eterna Zamora,
de gala vestida y de moza
y entre murallas recogida.

Sueño mecido en tu cuna,
que tu vida es mi vida;
y por esos valles y lomas
de sol tus campos se toman
al nacer las golondrinas.

Besando tus muros benditos
te va cantando la brisa;
y por esas tus calles de ronda
con pinchos, cafés y unas copas
mi tierra se vuelva divina.

Zamora de hombres valientes,
Ciudad de gente sencilla;
no se labró en una hora
esa tu digna corona
en oro, perlas y amatistas.

Aldeanos rudos, caballeros,
poetas, pintores y artistas;
hombres duros como rocas,
dulzaineros tocando sus coplas
sellando fueron mi villa.

El Duero te besa y te canta
y una oración te musita;
que allá arriba en la picota
tu Catedral vieja y remota
como una madre te cobija.

Calles de Herreros y Lobos,
borrachas en ajo y en viña;
hacen aguar muchas bocas
los picantes y tapas jugosas
aliñadas en tus cocinas.

Dorados están tus trigales
y en silencio tus campiñas;
en tus valles mil amapolas,
Provincia oliéndome a rosas,
a romero, tomillo y a encinas.

Zamora perdida en el llano,
en cuna de Duero dormida;
de capa vestida y de toga
por madre te tengo, !señora!,
como una santa reliquia.

Sellado tu ser en el tiempo,
tu historia en bronce fundida,
que da Viriato su sombra
y un mágico duende te ronda
y te proteje y te vigila.

Tierna, ruda y valiente,
Zamora amada y querida,
me diste tú tantas cosas
que en un manojo de rosas
te entrego mi ser y mi vida,

pues eres pequeña y hermosa
buena, sencilla y bonita.



A. Albarrán