Deseo final

(a mi padre)

Bondad,
vivir sempre en el cielo,
dejar este duro suelo
frío y todo de hielo,
para la eternidad.

Cantad,
con el alma y con el ser,
que ha nacido en tí la paz
y ha comenzado el Edén
para no sufrir ya más.

Sonad,
las campanas del dolor,
que ha muerto ya un amor,
vida, olocausto en honor,
brillando de felicidad.

Libertad,
a la huida de este mundo
sin nigún timón, ni mando,
como fruto ya fecundo
para la eternidad.

Verdad,
si los cipreses ya te esperan
y tu cuerpo pronto espira
nacerá una primavera
en el alba de tu faz.

Descansad,
barquilla que llega al puerto;
pon en rumbo tu quilla
por ese mar a eterna vida
con aguas puras de paz.

A. Albarrán