Poema al caballo blanco

Caballo vestido de blanco
por tierras de Jeréz y Viena,
grines de plata en la estepa
al trote en camino embarrado.

Retozando va engalanado
en las tardes de primaveras
a galope y por las veredas
ergido, altivo y gallardo.

Jinete en tu lomo a caballo,
granizo y copo de sierra,
espuma de mar en la arena
y nube en cielo azulado.

Pintor que te ha ya pintado
con blanco de cinz en tela;
polvorienta dejaste tu huella,
caballo del camino largo.

En plaza de toros alado
bailando al son de la espuela,
clarines y palmas en fiesta,
en oro de sol y a viento parado.

Caballo del Rocío sevillano,
blanco como de azucena,
vestido de plata hasta Huelva
de flamenco por los naranjos.

Indios en Oeste americano
al trote en tu lomo de seda,
a la caza del ciervo y la fiera,
relincho que suena en establo.

Te montó el griego y el romano
y contigo hicieron la guerra;
entre espadas y entre flechas,
guerrero el valiente caballo.

Grines al viento por el llano,
eco en la calle de piedra,
retozón por la verde ribera
tirando de las barras del caro.

Piruetas de Circo y garabatos
luciendo tu ágil destreza;
con qué soltura y nobleza
parecía bailaras un tango.

Caballo a la esquina amarrado
esperando al amo en su siesta
curtido de polvo y paciencia
y envuelto de sol castellano.

Montura en piel de venado
con bridas de cuero negras,
jinete ebrio de estepas
siempre te fué cabalgando.

Los cantantes te han cantado
y han escrito de tí los poetas
canciones, versos y poemas,
y eterno en libros y cuadros.

Te fuiste al trote retozando
por campos de mi linda tierra
y allí quedaron tus huellas,
caballo pintado de blanco.

A. Albarrán