Recordatorio a Dali

Genio en arte, !de locura!,
fantasma en movimiento eterno,
alborotado está tu cabello
y quijotesco tu bigote en bravura.

Naturaleza en cuerpo vivo
que navega por mar de nubes;
remando en barca de cruces
te fuiste por mares perdido.

Ojos gigantescos del mirar,
en tu cara de divina comedia;
la rueda de tu vida en feria
holocausto se hizo al pintar.

Colores modelan tus manos,
por esos tus cielos del arte,
en alba, noche, día y tarde
los dibujos de tus garabatos.

Cuerpos ardiendo en azul,
patas con hilos de alambre,
figuras retorcidas en hambre
y un Cristo en eterna cruz.

Genio cierto en mundo incierto,
ser sumergido en fantasía
como noche haciéndose día,
como hielo haciéndose fuego.

!Hombre, niño, pincel, color!,
no puedo expresar con palabras
la belleza de tus pinceladas
que hacen de sombras un sol.

Canto a lo divino en lo humano
llevando poesía en mi pluma
como olas de nieve su espuma
por tu ser inmortalizado.

Azul y en rojo, en cielo y mar,
incienso en bruma y en rocas,
en vuelo de blancas gaviotas
tus lienzos al mundo hablarán.

En tardes de Cadaqués,
recordando a García Lorca
pintaste junto a las rocas
con aguas de sal a tus piés.

Nubes de algodón en tus cielos,
monstruos naciendo de la nada,
cajones del vientre de una dama
dando a luz en tu lienzo.

De tu árbol cuelgan relojes
queriendo alargar ya tu vida,
pintor borracho de fantasía
y en vuelo en mil ilusiones.

De gala la Gala de tus sueños
nació divina en tus pinceles,
con ella te vestiste de laureles
al llevar el color a sus pechos.

El alma que en tí ya no muere
quedará eterna en tus cuadros
que en ellos se hizo el milagro
de vivir los dos para siempre.

Ochenta y cuatro años de latidos
el corazón de todo un genio;
que Dios te conceda el premio
del Edén a tu arte merecido.




A. Albarrán